El salón es la estancia donde más libertad hay a la hora de darle color y conseguir una decoración perfecta.
Para decorar correctamente un salón, se necesitan varias cosas:
1: Confianza en uno mismo. El salón debe dar la sensación de ser único. Cuando recibes visitas, normalmente es la segunda estancia que ven, después
del vestíbulo o pasillo. Por tanto, debes darle tu toque personal y para ello, no te queda más remedio que confiar en ti misma, en lo que te gusta y en lo que te hace diferente.
2: Tener en cuenta al resto de la familia. Este punto es de los más difíciles de aceptar. Normalmente se tiende a pensar que estamos teniendo en cuenta los gustos de todos, pero la mayoría de las veces no es así.
Si eliges un color que no le gusta a tus hijos, creará una tensión innecesaria en el hogar. Así que, reúnete con todos los demás miembros de la familia, enséñales unas muestras de colores y deja que respondan con libertad qué color les gusta más (los más peques también cuentan)
3: Ser consistente. Si has elegido por ejemplo el color verde, créate una paleta de colores donde protagonista sea el verde. No cambies de opinión a la mitad cuando ya has pintado una pared. Eso sólo conseguirá que tengas un salón que no combina para nada… Una pared verde, otra morada, otra naranja… ya me entiendes…
4: Cuantos más seais en casa, casi es más necesario que utilices colores cálidos, ya que son los que más te hacen sentir “como en casa” y tu salón se volverá mucho más acogedor.
5: En el salón es de las pocas estancias donde no debes temer por usar colores fríos, pero ¡ojo! sólo en pequeñas proporciones.
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